Viena
Viena, ciudad filosófica
Un poco de historia

La región quedó marcada también por otra tragedia: fue hace diez años, en la pequeña Gmundem, a orillas del lago Traunsee. En una mansión de veraneo hallaron los cuerpos sin vida del hermano menor del príncipe de Hannover y de su esposa, que murieron a causa de una sobredosis.

Al norte del lago Traunsee, a unos cuarenta minutos en automóvil, se encuentra el Altaussee. Hasta Thomas Bernhardt, el enfant terrible del teatro austríaco, fallecido hace algunos años, comentaba con ironía no poder resistirse a la seducción de la atmósfera de los lagos.

La fama de la región comenzó con la riqueza de la sal. Además, el paisaje corresponde exactamente al ideal de naturaleza propagada por Rousseau. En Bad Aussee, al norte del lago Altaussee, Sigmund Freud trataba, en sus horas de veraneo, de comprender mejor el conflicto entre el ego y el ser erótico. Salzkammergut llegó a ser preferida por los nazis, cuando estaban en el poder. En Bad Aussee, Hitler mandó depositar la valiosísima colección de obras de arte que había confiscado a los judíos en los países sometidos por el Eje.

Circula la leyenda de que, al final de la Segunda Guerra Mundial, la pequeña ciudad veraniega tenía más obras de arte que el Louvre de París y el Museo del Prado juntos. Había cuadros de Brueghel e incluso de Miguel Angel. Las pinturas fueron devueltas a sus dueños, pero se dice que entre el lago Bergsee y el Grundlsee estaría enterrado un enorme tesoro de oro y piedras preciosas de los nazis.

Altaussee fue también la patria de la esposa del actor austríaco Klaus Maria Brandauer (Mephisto y Out of Africa), Karin Brandauer, que murió de cáncer aún joven hace algunos años. Tal vez como un homenaje a la esposa fallecida, Brandauer escribió un hermoso libro donde habla de esa antigua región.

Una personalidad menos artística, pero con mucho poder y que fue seducida por la belleza de los lagos de Salzkammergut es el canciller federal alemán Helmut Kohl. El jefe del gobierno de Alemania pasa sus vacaciones, dos veces por año (en Pascua y en el verano), en la misma ciudad de St. Gilden a orillas del lago Wolfgangsee, desde hace 30 años.

En una ciudad próxima llamada St. Wolfgang, después de la guerra, intelectuales como Leo Perutz -escritor redescubierto en los años ochenta y que suele ser descripto como una mezcla de Kafka con Agatha Christie- reflexionaban sobre la vida frente a un buen vino.

En todas las ciudades de la región, el centenario de la muerte de Johannes Brahms y el del nacimiento de Franz Schubert son recordados con muchos conciertos al aire libre.

Un programa ideal para las horas de pausa del festival de Salzburgo, que durará hasta el 31 de agosto, es una visita a Anif, una pequeña ciudad que ofrece más contacto con la naturaleza. Lo ideal es el paseo en ómnibus. Hay salidas regulares a partir de Salzburgo. La parte antigua de Anif es del siglo XIV. El castillo, en estilo italiano, fue construido en 1613.

Lo mejor de Viena: Los Cafés

Durante siglos, los cafés han sido parte esencial de la vida vienesa. Un café es algo más que un lugar al que se va a beber. Es un centro de reunión, un sitio donde tomar un aperitivo o un almuerzo ligero y un refugio para darse un respiro de la vida de la ciudad. Cada café posee su propia clientela y ofrece un ambiente singular. En la mayoría también se sirven bebidas alcohólicas.

Café Landtmann: Sigmund Freud solía acudir a este café. Ahora lo frecuentan aficionados al teatro y actores del cercano Burgtheater, así como periodistas y políticos.

Café Central: En otro tiempo estaba lleno de escritores y librepensadores. Es el café más espléndido de Viena y la reciente restauración le ha devuelto toda su grandeza.- Hay música de piano en vivo.- Ubicación: Palais Ferstel, Herrengasse

Café Sperl: Junto al casco antiguo, el Sperl tiene una clientela fiel, entre la que figuran muchos jóvenes a quienes les gusta jugar al billar y degustar los strudels calientes.

Café Eiles: Por su emplazamiento, cerca de diversas oficinas ministeriales, es muy frecuentado por funcionarios y abogados.

Café Museum: Ya no es un lugar tan singular como cuando conservaba el interior decorado por Adolf Loos, pero aún se reúnen estudiantes y artistas en un ambiente ruidoso y lleno de humo.-

Café Hawelka: Este famoso café, de ambiente cálido, lleva tiempo cultivando su imagen bohemia. Ninguna visita a Viena puede considerarse completa hasta tomar aquí un café o una copa a última hora de la noche.-

Café Pruckel: El Pruckel se muestra destartalado y deslucido desde hace ya demasiado tiempo. Sin embargo, es la meca de los jugadores de bridge y de las gentes del barrio que comparten en el salón del fondo.

Café Kleines: Se trata de uno de los cafés más pequeños y exquisitos de Viena, en el que se reúne una fiel clientela de actores.

Café Frauenhuber: Es el café más antiguo de Viena, donde actuó Mozart en una ocasión. Como se halla junto a Karntner Strasse, viene muy bien cuando se va de compras o se visita Stephansdom.-

¿Qué Puede Ofrecer Un Café?

Tanto en el Central como en el Braunerhof hay música de piano en vivo. El Kleines es pequeño y siempre está lleno. El Imperial forma parte del hotel del mismo nombre, y el Secesión es el café de la galería. Fuera del casco antiguo destaca el excelente Westend.

Textos: TM y GFDL

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